La ansiedad es una respuesta natural de nuestro organismo cuando percibimos una posible amenaza o desafío.
Su función es prepararnos para actuar: activa el cuerpo, enfoca la atención en la amenaza y nos ayuda a anticipar riesgos.
El problema no es sentir ansiedad, sino cómo interpretamos y reaccionamos ante esas sensaciones internas (como la inquietud y tensión, los pensamientos de preocupación), especialmente cuando aparecen en situaciones que no suponen un peligro real. En muchas ocasiones, cuando tratamos de evitar, controlar o eliminar la ansiedad de forma inmediata, acabamos entrando en un círculo que la mantiene o incluso la intensifica.
<aside> ➡️
La lucha constante contra pensamientos o sensaciones incómodas puede hacer que ocupen más espacio en nuestra mente y condicionen nuestras decisiones, limitando nuestra vida cotidiana.
</aside>