Nuestra forma de pensar acerca de los acontecimientos diarios se basa en “píldoras” de información que vamos realizando a lo largo de nuestro desarrollo y aprendizaje. Estas “píldoras” son realmente útiles en nuestro día a día porque nos permiten manejar gran cantidad de información y tomar decisiones con facilidad, ya que no tenemos que pararnos a pensar y decidir a cada momento.
Las Distorsiones son errores de procesamiento de información que nos afectan porque facilitan que experimentemos como algo negativo un acontecimiento ambiguo o inofensivo. También mantienen creencias negativas a cerca de uno mismo, el mundo o el futuro.
Cometemos estas Distorsiones cuando nos vemos inmersos en un estado emocional desagradable e intenso:
<aside> 🕶️
Metáfora de las gafas de sol: mi estado emocional hace que vea mi contexto con diferentes lentes de color. De manera que nos quedamos restrictivamente centrados en la amenaza, el peligro y la indefensión ya que observamos el entorno desde esa emoción, haciendo que pensamiento y emoción se retroalimenten.
</aside>
A veces, estas gafas nos las ponen agentes externos. Son los casos de aprendizajes que se automatizan dada su relevancia y es por eso que se mantienen en el tiempo, saltando determinados pensamientos de este tipo y generando estados emocionales displacenteros
Cuando entramos en este estado no solemos ser conscientes del estrechamiento o restricción de nuestro pensamiento, sin embargo, nuestra atención se centra exclusivamente en la amenaza y el peligro; hacen que nos resulte imposible considerar interpretaciones de situaciones menos amenazantes o benignas. Esta situación prolonga la experiencia de la emoción desagradable, e inmersos en ella, es difícil pensar de manera racional o constructiva, nos quedamos atascados en pensamientos de peligro.
Para poder salir de esta circunstancia es útil conocer los tipos de distorsión que puedo cometer más frecuentemente, de esta manera me permito identificarlos y, poco a poco, reconocerlos cuando aparecen para ponerlos en duda y alejarnos de la fusión recíproca entre emoción-pensamiento desagradable. Permitiendo que rompa el bucle y realizando una mejor gestión del problema.